domingo, 20 de mayo de 2012

Eurovision: El mayor espectáculo musical de la televisión










Eurovision: El mayor espectáculo musical de la televisión
AIRAN CASAS

Celine Dion, Abba, Cliff Richard, Julio Iglesias, Olivia Newton-John, Nana Mouskouri, Alabano y Romina, Blue, Andrew Lloyd-Webber… Son solo algunos de los múltiples artistas que alguna vez han pisado los espectaculares escenarios creados para Eurovision desde sus orígenes, allá en el año 1956. Un desfile de estrellas que cada año, cuando estamos en plena primavera, se asoma a nuestras pantallas.

La historia del espectáculo televisivo musical más visto en el mundo está llena de grandes triunfos y de sonadas derrotas, de la pasión por la música y por el arte de hacer televisión. No hay nada que pueda contar del festival que no se haya contado ya, ni nada con lo que pueda justificar el éxito de un formato que ha ido creciendo majestuosamente con el paso de los años.

Desde aquellos primeros festivales de los años cincuenta, donde solo un puñado de países participaban enviando a sus artistas para representarles, interpretando sus canciones en unos discretos platós de televisión, hemos pasado a un macrofestival donde más de 40 países pelean en dos semifinales para llevar a sus estrellas hacia una grandiosa final, que suele celebrarse en estadios y grandes recintos, y donde no se escatima en medios para crear una competición fascinantemente vistosa. La espectacularidad y el grandiosismo no fallan para uno de los shows más longevos de las televisiones del viejo continente; uno que ayudó al desarrollo de la Unión Europea, que trascendió a numerosos conflictos bélicos y que ha sabido perdurar sin jamás dejar de conseguir grandes datos de audiencia.


LA EUFORIA DE LA EUROMANÍA

Eurovision interesa. Tanto o más que un campeonato de fútbol o una olimpiada. El enfrentamiento entre países es ya de por sí un gran atractivo, pero tanto a los que nos apasiona la música como a los más simples aficionados, ver competir anualmente, mediante la canción y la creación artística, a los diferentes estados es ya toda una institución. Una tradición con la que muchos hemos crecido, ya tengamos treinta, veinte o cincuenta años.

El movimiento “eurofan” es un claro reflejo de esa pasión que todos sentimos por Eurovision. Miles de personas ahorran durante todo el año para ir a ver in situ el Festival, sea donde sea su celebración. Otros tantos, la mayoría, nos conformamos con hacer palomitas y preparar nuestra sala de estar para recibir la emisión a lo grande, con o sin un grupo de amigos con los que comentar todas las canciones, las puestas en escena, los ropajes y los chistes (muchas veces insípidos) del comentarista.

Cada año es diferente, pero esta tradición de esperar y ver el Festival no cambia. Unas veces se ha hecho con más entusiasmo que otras. Si nos fijamos en los datos de audiencia del programa en España, llama la atención que en la edición de 2002 (El año en el que Rosa López nos representó tras el fulminante éxito que tuvo el programa Operación Triunfo, del que salió elegida) Eurovision consiguió un 80,4% de share, un dato histórico que no se ha repetido jamás en la televisión española, y que solo fue superado (por un 2%) por la retransmisión de la final del Mundial de fútbol de 2010, en el que España ganó.

Los datos de audiencia hablan por si mismos: Eurovision gusta y es seguido. Y tenemos que tener en cuenta que las audiencias en España son mínimas en comparación con las de otros países, en los que Eurovision se vive de otra manera. Suecia, Dinamarca o Armenia son ejemplos de países que suelen poner toda la carne en el asador para elegir participante, y que tienen ese afán por ganar que siempre echo de menos en España. Aún así, Eurovision es cada año el programa de televisión más visto por los españoles.

BAKU 2012: LO QUE NOS ESPERA
  
Mucho se ha dicho a lo largo de estos 12 meses posteriores a la victoria de la pareja azerí Eli y Nikki en Düsseldorf sobre lo que Azerbayán podría ofrecer como país anfitrión de esta edición de 2012. Muchos elevaron sus voces y mostraron preocupación por celebrar el festival en un país cuyo régimen político era cuestionable; otros se preocuparon por la inexistencia de una sede donde celebrar este gran evento, ya que el país no contaba con un recinto adecuado a la magnitud del Festival. Al final, ni lo uno ni lo otro han afectado al correcto desarrollo de la etapa previa al festival. Eurovision se ha adaptado en multitud de ocasiones a circunstancias similares. Sin irnos más lejos, el festival celebrado en Madrid en 1969 se celebró con normalidad en pleno régimen franquista. Por otro lado, Azerbayán, desde su entrada en el Festival hace apenas 5 años, ha apostado siempre por la calidad y por no escatimar en gastos, y haciendo uso de su esfuerzo y de muchos petrodólares, erigió en tan solo 9 meses el Chrystal Hall, un recinto lo suficientemente grande y acondicionado donde celebrar la edición de este año.

A pesar de todos los obstáculos que muchos quisieron poner, el festival está listo para despegar, con los artistas ya en Bakú ensayando una y otra vez sus tres minutos de acción sobre el espectacular escenario para que no falle nada en la hora de la verdad, en ese momento flash que pasará enseguida, en el que deben encandilar a todos los telespectadores con su talento y convencerlos para que cojan un teléfono y les den su voto… Ese voto que los convertirá en leyendas (televisivas más que musicales) y pondrá su nombre en ese largo palmarés de ganadores, que resucita año tras año cuando llega mayo y llega un nuevo festival. Para muchos una victoria ni siquiera implicará un triunfo a la hora de vender discos, pero sí se convertirán inmediatamente en un capítulo importantísimo en la historia del programa. Con un poco de suerte, su paso por el festival les abrirá las puertas a una carrera musical internacional, como le ocurrió a Abba o a Celine Dion, y con más suerte aún, se acaben convirtiendo en leyendas de la música como ellos.


LOS PARTICIPANTES DE EUROVISION 2012
  
Bakú 2012, por el momento, pretende ofrecer ante todo, un espectáculo muy ambicioso y de calidad. La calidad viene ya de por si impuesta en la selección de participantes que veremos este año sobre el escenario del fuego (Azerbayán es conocido como la tierra del fuego y ese ha sido el motivo escogido para este festival) Se trata de 42 candidaturas que han salido de largos y duros procesos de selección nacionales, y que ahora van a tener el privilegio de ser escuchados por todo un continente. Algunas gozan de una indudable calidad, y también hay algunas cuya existencia nunca entenderé.

En definitiva: 42 posibilidades de elegir, que es de lo que se trata. En los últimos meses, los eurofans han hecho sus listas de preferencias y sus predicciones. El resultado de mi selección es el siguiente:

1. Francia Anggun - Echo (You and I)

Mi preferida este año es la innovadora canción de la cantante Anggun, que tras gozar de éxito en los 90 con singles como “Snow on the Sahara” se atreve a resucitar su carrera musical en Eurovision. La canción es extraña, y el hecho de que no sea de esas canciones que te impactan de una primera escucha juega en su contra. Por otro lado, una puesta en escena digna de una diva del pop y una interpretación sólida son sus puntos fuertes.






2. Ucrania Gaitana Be my guest

La fuerza de Gaitana es más que evidente. Poniéndolo un poco de sabor africano al antiguo país soviético, es seguro que su pegadiza melodía y la puesta en escena colorista la coloquen en una buena posición final.

3. Suecia Loreen – Euphoria

La gran favorita para ganar este año nos ofrece un frenético ritmo dance y una puesta en escena salvaje. Lo que no tiene la canción francesa le sobra a esta: la capacidad de impactar al espectador desde el primer momento.

4.  Israel Izabo – Time

Melodía retro, que suena a Oriente, para un consolidado grupo israelí. Probablemente siguiendo esa estela de artistas que innovan remarcando las influencias del pasado, Time es una clara destacada entre la multitud.

5. Países Bajos Joan Franka – You and Me

A pesar de que este año hay grandes baladas en el concurso, ninguna canción me causa tanta ternura como esta bonita canción sobre un amor infantil con ritmos country, interpretada con la peculiar voz de Joan.








6. Turquía Can Bonomo – Love Me Back

El país de los ritmos arábigos decidió este año enviar a un cantante judío, con una canción que recoge las melodías tradicionales de esta cultura. Una canción de marineros que mezcla lo tradicional con lo indie del joven artista.

7. Bulgaria Sofi Marinova – Love Unlimited

Una apoteosis de ritmos dance con un mensaje muy visto en eurovisión, que nos enseña a decir “Te quiero” en varios idiomas. A pesar de lo poco efectista de este recurso, la voz gipsy de Marinova y su decadencia trance la hacen perfecta. Lástima que tengas tan pocas posibilidades de pasar a la final.

8. Hungría Compact Disco – Sound of Our Hearts

Un grupo moderno, de pop electro, con una canción muy correcta y propia de la radio. El estribillo es muy pegadizo.


9. Italia Nina Zilli – L’amore E’ Femmina

Una impactante voz, tan grande como su aparente personalidad de Femme Fatale encantadora. Italia regresa a Eurovision proponiendo calidad, y aunque Nina no fue la ganadora de San Remo… ¿Podría serlo de Eurovision?

10. Chipre Ivi Adamou – La La Love

Últimamente Chipre solo ha llevado desastres a Eurovision. Este año se ha puesto las pilas con una canción diva-friendly impregnada en ritmos helénicos y una atractiva cantante, muy conocida por esos lares. La La Love cansa con el tiempo, pero tiene ese poder de seducir a la primera escucha.




                      VÍDEO CON LAS 10 PRIMERAS POSICIONES


11. Bosnia Maya Sar – Korake Ti Znam

Con los años he llegado a la conclusión de que los antiguos países yugoslavos son los mejores baladistas de Europa. Primera razón: La canción bosnia es exactamente como la sensación que te causa en la piel un pañuelo de seda que se resbala por tu brazo. Si encima la escuchamos en su versión en inglés y la entendemos es… delicadamente sublime.

12. Croacia Nina Badric – Nebo

Segunda razón: Una cantante muy conocida en Croacia como Nina Badric escribe ella sola una preciosa balada con campanas. Tengo debilidad por las canciones que contienen campanas, y esta, francamente, te hace tocar el nebo. Es decir, el cielo.





13. Serbia Zeljko Joksimovic – Nije Ljubav Stvar

Y tercera razón: El retorno de un viejo amigo de Eurovision, con importantes posiciones en sus respectivas participaciones como intérprete y compositor. Y si algo triunfa… ¿Para qué cambiarlo? Misma fórmula de balada étnica con corazón y alma, a la que se le augura una muy buena posición.

14. Moldavia Pasha Parfeny – Lauta

Una desenfadada y rítmica canción típica moldava, con sus trompetas (“La trompeta que te hace mía, chica”) y con un simpático y atractivo Pasha que la ilumina con su presencia.

15. Suiza Sinplus – Unbreakable

El dúo de hermanos suizos Sinplus le robaron el acceso al festival a la mismísima Lys Asia, ganadora del primer festival en el 56. Con su canción pop-rock conquistaron a los suizos y ahora pretenden seguir en su conquista de Europa “siguiendo tus sueños más salvajes”.

16. Grecia Eleftheria Eleftheriou – Aphrodisiac

Grecia, con crisis o sin ella, nos sigue recordando que a canciones mid-tempo no los gana nadie. Nuevamente nos presenta una canción con ritmos muy griegos, bailable, e interpretada por una belleza digna de la misma Afrodita. A pesar de todo lo bueno, ese estilo va en decadencia y ha de tener cuidado con las otras divas.

17. Reino Unido Engelbert Humperdinck – Love Will Set You Free

La leyenda crooner británica ha sido una de las mayores sorpresas de esta edición. A pesar de su edad, sus tablas y su leyenda se notan en una interpretación impecable de una canción que recuerda a las canciones más dramáticas de los musicales del West End londinense.

18. Dinamarca Soluna Samay – Should’ve Known Better

Dinamarca siempre es uno de los países que llevan propuestas vanguardistas a Eurovision. Esta vez, Soluna Samay interpreta una sencilla canción con un aire indie y pop-rock de radioformula. Simple pero efectiva.





19. España Pastora Soler – Quédate Conmigo

Por primera vez en varios años creo que España (Ayudada por la mano compositora de Suecia) lleva al festival una propuesta de calidad. Más que la canción en sí, que me parece un tanto mediocre comparada con la tanda de deliciosas baladas ex yugoslavas, por la impresionante voz y talento de Pastora Soler, cuyo directo será de lo mejor que encontraremos este año en la final.

20. Lituania Donny Montell – Love Is Blind

Una canción típica, pero bien interpretada, en absoluta soledad y sin coros ni distracciones, por el cantante en una exhibición de talento y de saltitos efectivos.

21. Finlandia Pernilla – När Jag Blundar

Curiosa elección de Finlandia, que opta por llevar una canción interpretada en sueco. La voz y el idioma la hacen atractiva y le dan un aire nostálgico y encantador.

22. Albania Rona Nishliu – Suus

Sin duda la canción más oscura del año. Rara, con una gran dosis de dramatismo y griterío hasta la extenuación, y una inquietante melodía al piano. Esa rareza en su estructura y en sus sonidos la hace interesante.

23. Islandia Greta Salóme & Jonsi – Never forget

La canción más dramática del año, con una interpretación digna de un mar turbulento con olas chocando contra las rocas. Las voces de los intérpretes empastan bien, y el aire gótico de la melodía y el solo de violín las funde en una pieza muy mágica.

24. Azerbayán Sabina Babayeba – When The Music died

El país anfitrión vuelve a recurrir a una canción sueca; una balada interesante, con toques étnicos preciosos y una letra conmovedora, pero a la que le falla la voz de la intérprete, que en mi opinión no llega a lo que se espera de la canción.

25. Alemania Roman Lob –Standing Still

La canción alemana tiene un toque de ingenuidad y belleza de lo simple, como cualquier otra canción de Jamie Cullum. Y sin embargo… No deja de ser otra canción más (mediocridad) de Jamie Cullum.





26. Rumanía Mandinga – Zaleilah

Rumania envía este año a Mandinga, un grupo multicultural que lleva años haciendo canciones en español gracias a la procedencia latina de algunos de sus componentes. Zaleilah puede parecer una canción verbenera, pero su positivismo y sus adorables gaitas le dan un carisma único, que promete poner a bailar a todos.

27. Noruega Tooji – Stay

Ritmos orientales para un inmigrante en Noruega. El joven Tooji es atractivo y hace un show digno de la MTV, y seguramente todas las chicas (y muchos chicos) adolescentes gritarán cuando salga al escenario. Aún así, suena tan mainstream que aburre.

28. Austria Trackshittaz – Woki Mit Deim Popo

Tienes que mover tu culo es la propuesta austriaca para el Festival. Una canción eminentemente joven y desenfadada basada en raper y llevar a chicas sugerentes para ganarse el televoto. Y no es que no me gusten (Creo que la melodía es genial) pero al lado de Engelbert… No pueden más que sonrojarse con esta canción tan tonta que llevan.

29. Malta Kurt Calleja – This Is The Night

En intérprete maltés me cae bien, y tiene talento, pero la canción tan eminentemente “festivalera” que lleva es un empalago. No solo por el diabetizante edulcorante de la misma, sino por lo remasticado que está ese estilo, dentro y fuera de Eurovision. Es una pena que no haya podido lucir su voz y su simpatía mediante otra composición mejor.




30. Portugal Filipa Sousa – Vida Minha

Otro año en el que nuestro querido país vecino no ganará Eurovision. No tiene la culpa la canción, un precioso fado muy al estilo de las mejores canciones que ha llevado Portugal… Pero al mismo tiempo, la canción tiene toda la culpa, porque, reconozcámoslo… Hoy en día ese estilo no pega en un festival como éste, donde se busca la modernidad y la originalidad. El fado me encanta, y la cantante tiene un gran talento, pero… Cada cosa en su sitio y en su momento.


31. Letonia Anmary – Beautiful Song

A pesar de que la letra es detestable (Va sobre la propia canción en sí, autodenominándose “bonita” e intentando ganar Eurovision, con referencias a Johny Logan y a Mick Jagger) el estribillo es completamente pegadizo desde el momento 1. Aún así, no le auguro gran éxito a esta seudo-canción de princesa sin corona.

32. Bielorrusia Litesound – We Are The Heroes

Este año el politiqueo manchó la canción bielorrusa, que fue sustituida por esta en el último momento por el presidente entrante del país. Curiosamente, estas cosas pasan en Eurovision. Aún así, no sé si el cambio le servirá de algo a este país que no levanta cabeza desde hace años. No suena mal, pero tampoco es un hit.

33. Montenegro Rambo Amadeus – Euro Neuro

Una de las canciones más odiadas de este festival. Y sin embargo me parece una composición interesante. Crítica a la crisis del Euro y a los conceptos que crearon la idílica unión monetaria, que hoy en día tiembla más que una gelatina sobre la mesa. Rambo, con ese nombre tan cinematográfico, es un actor, no un cantante, y ha creado un personaje comparable con el mismísimo Borat o Torrente… Es decir, un nuevo Chiquilicuatre con una melodía más elaborada y una letra crítica que harían que Rodolfo estampara contra el suelo su guitarra de plástico de la envidia.

34. Bélgica Iris – Would you

Ingénue es la palabra que me viene a la mente (Muy pijamente por cierto) cuando escucho la canción de adolescente de Iris. Una canción un poco ñoña, de amores de pasillo de instituto, pero con sentimiento britneysperiano. Probablemente, aunque atraiga el voto adolescente, no sea suficiente para que se clasifique a la final.

35. Rusia Buranovskiye Babushki – Party For Everybody

A partir de esta posición empiezan las canciones que no me gustan. La primera es la de las polémicas abuelitas rusas que necesitaban dinero para reformar su iglesia y pensaron que la opción ideal, en vez de hacer un mercadillo solidario u hornear galletas, era presentarse a Eurovision. No me malinterpretéis… Las señoras son adorables, y valientes para, a su edad, viajar hasta Baku y cantar una canción (Y hasta aprenderse una frase en inglés) pero todo ese mérito no quita que sea una participación oportunista, que se basa precisamente en llamar la atención por el hecho de ser mayores para conseguir votos fáciles, sin tener en cuenta que no cantan bien y que la canción es absurda. Y lo peor de todo es que tendrá éxito.





36. Estonia Ott Lepland – Kuula

No le quito mérito artístico ni a la canción ni al intérprete, pero simplemente me aburre soberanamente y no la puedo escuchar entera.

37. Irlanda Jedward – Waterline

El año pasado, los gemelos Jedward me causaron una impresión malísima en su propuesta previa al festival. No sabían cantar. Luego, misteriosamente, en su semifinal, lograron sonar bien y su apuesta escenográfica me impactó, logrando colocarlos finalmente en mi top 10. La canción incluso se convirtió en una de mis preferidas del año. La energía que derrocharon fue increíble. Este año Irlanda ha decidido que vuelvan a representarlos, y aquella sensación del principio volvió al ver que siguen sin saber cantar, que usan la misma energía del año pasado (Habiéndose convertido en un histerismo insoportable y cansino) en una canción que es mala… ¡Malísima! Y típica más bien de una película de Disney Channel. Espero que me sepan perdonar.

38. Eslovaquia Max Jason Mai – Don’t Close Your Eyes

Siempre me ha gustado que alguna canción de rock aderece el Festival pero… Esto no.

39. Macedonia Kaliopi – Crno I Belo

La fuerza de Kaliopi ha sobrepasado mi límite del buen gusto. Me resulta una canción muy “de autor”… Demasiado estridente y pesada como una losa.

40. Eslovenia Eva Botto – Verjamem
Con esta me pasa exactamente como con la de Estonia.




41. San Marino Valentina Mnetta – The Social Network Song

Una infantil canción sobre… ¡Oh sí! ¡El Facebook! Con una letra absurda, plagada de malas rimas, y con una intérprete que da ganas de olvidarte de que San Marino existe o ha existido jamás (aunque muchos ni sabrán donde está San Marino) ¡Qué ha sido del gran Ralph Siegel y qué es hoy!

42. Georgia Anri Jokhadze – I’m A Joker

La peor canción de este año ha recaído en un país con una trayectoria impecable. Sin embargo, todos, incluidos los españoles, hemos pecado en algún año que otro de llevar a un friki sin sentido común para intentar mover a la masa tonta. Lo que parecen no saber en Georgia es que eso no suele conllevar buenos resultados desde que hay un jurado profesional dando puntos.


Y una vez analizadas todas las propuestas… Que el mayor espectáculo musical haga ahora el resto y corone a la mejor. ¿A cuál votarías tú?

domingo, 25 de marzo de 2012

Eurovision 2012: Primeras impresiones




Eurovision 2012: Primeras impresiones
 AIRAN CASAS

Running Scared, una emotiva balada pop interpretada por Eli y Nikki, le dio el pasaporte a Azerbaiyán el año pasado para celebrar uno de los eventos musicales más grandes y más seguidos del mundo. El festival de la canción europea, Eurovision, se celebrará los días 22, 24 y 26 de mayo en Bakú, y aunque queda más de dos meses para poder vivir la emoción de la competición internacional más apasionante, la lista de los países participantes y de sus respectivas canciones ya está completamente definida.

Cuando esto ocurre, el “movimiento eurofan” empieza a dar mucho de sí: desde los comentarios en las redes sociales, las actualizaciones constantes de las webs dedicadas a este programa, los fabulosos podcast que hacen desde lavidaesunfestival, los siempre variados y curiosos resultados de las casas de apuestas… Ya a estas tempranas alturas suenan países como claros favoritos y se reconocen las participaciones que no van a pasar de su respectiva semifinal. En definitiva, cuando han acabado las preselecciones nacionales donde cada país escoge a su candidato/a del año… empieza el gran momento de Pre-Eurovision.

Este año ha significado para casi todas las delegaciones nacionales una apuesta por la calidad. Estamos ante uno de los festivales más reñidos, donde, no como en años anteriores, me resulta difícil apostar por un caballo ganador claro. Como en cada edición también hay participantes bizarros (por no usar el término friki, tan denostado últimamente) como las señoras de Rusia que no entonan de ninguna manera, la apuesta de San Marino por una letra estúpida sobre el Facebook o la estridente canción de Georgia… De todos modos, si no existiese ese afán por destacar mediante una mamarrachada, tampoco sería Eurovision lo que es, así que al final vamos a tener que agradecerles que sigan manteniendo el espíritu y la costumbre del certámen.


Entre lo mejor que veremos en Bakú, muchas baladas… demasiadas para mi gusto… En una era en la que el dance manda en las listas de ventas de todo el mundo. La apuesta de Reino Unido de resucitar a una de sus voces legendarias, el toque barroco de Albania, La belleza cruda de la apuesta croata, la sencillez efectista de la que siempre presume Dinamarca o la desgarradora melodía étnica de Serbia… Son maravillosas apuestas de calidad para este año, que agradeceremos ver en la final. También quiero destacar el esfuerzo que se ha hecho desde España para llevar una canción con calidad, y lo han conseguido al fin gracias al sello de garantía que le da Pastora Soler a nuestra candidatura.  A pesar de que encontraremos buenas baladas, yo este año, de momento, he apostado por el desenfado, las letras poco complicadas, la alegría y la “euforia” de canciones más pop, más dance y en definitiva, diferentes.


Y a continuación, en exclusiva... Mi top 10 en vídeo:




En mis apuestas eurovisivas de los últimos años, puedo presumir de haber tenido buen ojo. Sin más, en la pasada edición mi canción preferida era precisamente la que acabó ganando, una canción por la que muy poca gente apostaba. Ni siquiera yo pensaba que pasaría a la final, pero estaba ahí, coronando mi selección, porque como dije en su momento “me llegaba al corazón”. También suele ser muy propio de mi selección que otras no pasen a la final y hasta queden en los últimos puestos. Creo que este año pasará igual, y puede que la ganadora esté en mi TOP 10 junto con otras que se olvidarán muy rápido dentro del concurso… Esos “guilty pleasures” que suelen ser vistos como “poco cool” por la comunidad fan o que no llegan a transmitir nada nada de la primera escucha ¿Qué apostamos a que más de una de mi lista se queda fuera?

Y sin embargo tengo fe en que sepan encontrar en la canción francesa esa calidad como canción pop contemporánea y que introduce nuevas melodías, o que sientan como la canción de Ucrania los eleva hasta las nubes con su fuerza y su optimismo… Evidentemente queda aún ver como son llevadas a escena… Les queda pasar por la prueba de fuego del directo, la prueba de la imagen, la prueba del orden de actuación… factores que pueden hacer fácilmente que una canción que es maravillosa pueda acabar última o que canciones mediocres brillen como ese fantástico logo de Eurovision 2012 . La emoción está servida y la expectación garantizada.

lunes, 23 de enero de 2012

La cultura de pagar




La cultura de pagar
 AIRAN CASAS

Nota: La lectura de este artículo no implica el pago de derechos de autor


Tengo que confesar que soy un terrible consumista de cultura y ocio. Me apasiona tanto el cine, la música y los videojuegos como la propia vida, y me peleo a menudo con mi colección de discos de audio y discos DVD porque no sé donde meterlos. Esta pasión que comparto con mucha gente, aunque cada vez menos, empezó a mediados de los 90. En esa época no existía la llamada “piratería”. Ni siquiera me imaginaba que una amplia colección de cassettes que tenía, con música grabada de la radio o de otras cintas, se consideraba un producto ilegal. Era una época feliz para el mundo del disco y nadie se quejaba de ello, porque de repente llegaban las Spice Girls y vendían millones de discos, haciendo que los directivos de la ya extinta Virgin Music pudieran vivir una vida que yo jamás podré tener. Recuerdo estar pendiente de la radio, de los videoclips de aquella fascinante MTV en aquella época en la que ponían música en vez de estúpidos realities, de ir a ver las novedades de las pequeñas tiendas de discos que ahora ya no están. Recuerdo aquella inmensa sección de música de los centros comerciales, donde me pasaba largos ratos buscando aquellos discos que me faltaban de Whitney Houston. Era esa época en la que había programas musicales en la tele y el formato Cd Single era fascinante, con sus caras B y sus “versión 2 CD”.

            De pronto, un día, llegaron las grabadoras de CD. Había muy poca gente que las tuviera. Recuerdo que ni siquiera tenía ordenador por entonces. Una compañera del instituto tenía una, y aquello fue la revolución para aquella clase de adictos a la música, ya que nuestra afortunada compañera nos hacía copias perfectas de algunos de los cds. Las cintas de cassette habían pasado a la historia. Pronto aquello empezó a extenderse, y yo mismo tuve ese ansiado ordenador con grabadora de CD, con la que hacía mis recopilaciones de “mejores canciones” de todos aquellos discos que compraba. Y entonces llegó Internet, y nos dejó perplejos en todos los aspectos posibles. Para mí, el hecho de encontrar a través de un ordenador canciones de tus artistas preferidos, canciones que jamás se editarían en España, era fascinante. Lo que pasó después… es la historia que todos sabemos.

            Lo cierto es que pude vivir ese momento en el que Internet llegó para cambiar la industria de la música, y posteriormente la cinematográfica y la de los videojuegos. Los vendedores de cds grabados en las calles de las ciudades empezaron a dejar espacio para la llegada de freaks de la informática con sus largas listas de “productos” que te vendían por 1000 pesetas… O por el toma y corre que supuso más tarde la llegada de la banda ancha… Está ahí, y lo coges porque nadie te dice que no. Era fácil… sólo tenías que buscar y hacer “click”. La reacción de las discográficas era lógica: Habían estado acostumbrados a vivir esas maravillosas vidas de riqueza y privilegios y de repente la gente encontró otra forma de disfrutar de lo mismo a un precio mucho más bajo, cambiando la historia de los mercados de la cultura.

¿La ley de la oferta y la demanda? ¿Un robo sin ética de la cultura? Las discográficas pronto empezaron una amplia campaña de disuasión, que pasó de alentarnos a comprar productos originales por nuestro propio bien (Ya que si no lo hacíamos no se crearía más música) a campañas completamente agresivas en las que trataban a la gente como delincuentes. Siempre pensé que las discográficas tenían una parte de razón. La creación cultural ha de ser compensada, como cualquier otro trabajo, con dinero y con reconocimiento público. Internet hacía posible que ese trabajo de un artista tuviera ese reconocimiento público. De hecho, el tiempo ha demostrado que el valor de un creador cultural se incrementaba con la aparición de Internet: de las páginas que promocionan a los artistas, de los foros donde se habla de ellos, de los blogs donde se aprecia ese trabajo y se comparten impresiones sobre él… Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la parte económica. Las pérdidas en ese aspecto han sido grandes. Las pequeñas tiendas de discos han cerrado, y en las grandes superficies las secciones dedicadas a la cultura son cada vez menores. Hoy en día se graban muchísimos menos discos al año que en los 90… y sin embargo, curiosamente, la música y el cine llegan cada vez a más gente. Antes, conocer y conseguir un disco de ciertos artistas extranjeros era prácticamente imposible, y para ver una película tenías que hacer un gasto considerable. Ahora con Internet, las barreras de la promoción se han abierto y se ha conseguido también llevar la cultura a todas las esferas sociales, eliminando el elitismo que siempre ha existido en este mundo. Ahora la gente ve más películas, y habla más de cine.

No quiero defender la piratería. No considero lícito ni ético, y creo que nadie debería hacerlo, obtener beneficios económicos con el trabajo de otros. Rechazo frontalmente a la gente que copiaba CDs para venderlos en las calles, a los webmasters que obtienen ingresos publicitarios en páginas donde se intercambian archivos culturales, tengan o no tengan copyright. Sin embargo, tengo que reconocer que Internet ha sido una puerta positiva para poder encontrar y disfrutar de la labor creativa de miles de personas, que ha hecho que la gente se interese por el cine, por la música y por la literatura, y lo consuman más que nunca.  Ahora la tecnología nos da la opción de compartir en las redes sociales los videoclips de nuestros artistas preferidos, de intercambiar impresiones con nuestros amigos, de escuchar música que se produce en Japón sin tener que importar discos o viajar para poder hacerlo, o de poder disfrutar de música que ya no se edita porque determinadas personas deciden que “no interesa”. ¿Qué hay de malo en eso? Desde siempre la sociedad no ha lanzado el mensaje de que tenemos que leer, y nos presentaban las bibliotecas como esos lugares a donde  acudir para entretenerte, informarte y formarte. Las instituciones públicas han luchado siempre por tenerlas y por acercarlas al ciudadano desde su primera etapa educativa con el fin de crear personas con una mejor cultura. Internet consiguió tener un papel similar al que juegan las bibliotecas, y sin embargo, se ha demonizado desde esas mismas instituciones, a pesar de que, como usuario, representa absolutamente un proceso idéntico: Acceder a la cultura sin tener que pagar nada a cambio para entretenerte, informarte y formarte, y convertirte en un ciudadano más culto.

La historia continúa, y vemos como las grandes empresas de este sector comienzan a ver pérdidas, a ver como ese estatus de control que tienen desaparece en manos de sus propios consumidores y clientes; los mismos que antes los habían colocado en una posición privilegiada. Napster y las redes P2P aparecen complicando más aún la situación, y las discográficas deciden unirse al enemigo. Empieza lo que se conoce como “descargas legales”. Y aquí es donde me gustaría hacer un pequeño análisis, porque donde muchos veían una solución al problema, solo ha habido un nuevo intento de volver al sistema anterior. El principal fallo de por qué se dejó de vender música (Y asimilo en este concepto al cine y a los videojuegos) fue porque, como comenté antes, los usuarios encontraron la forma de poder disfrutar de lo mismo a un precio mucho más bajo. Parece ser que las empresas de entretenimiento, lejos de ver lo que ocurría, hicieron la vista gorda y acabaron pensando que el problema residía en el formato: El soporte CD ya no estaba de moda. Por eso, cuando decidieron unirse al nuevo formato que se había impuesto, el de la descarga digital, no cambiaron nada más. Nos dieron lo mismo que ya se nos vendían en CD, incluido el mismo precio. Lo que pensaban que iba a ser la solución, se había quedado en nada, porque la gente seguía encontrando lo mismo a precios más baratos mediante la descarga ilegal. Las discográficas podrían haber aprovechado Internet y la expansión del interés por la cultura para vender sus productos a un precio considerablemente reducido, pero no quisieron arriesgar su estatus, y decidieron vender sus discos y productos al mismo precio que sus productos en formato físico, con el consecuente fracaso.

Recuerdo que durante las primeras campañas de la SGAE que pude vivir como mucha gente, la estrategia consistía en apelar a la importancia de la industria musical. Nos decían que si comprábamos un disco “pirateado” en vez del original, se perdían puestos de trabajo, y no sólo el del artista, que podría no volver a grabar más, sino también los de los diseñadores gráficos que elaboraban el aspecto visual o los de los mismos operadores de las fábricas de discos compactos. Cuando la industria se propuso pasarse al formato digital… ¿Dónde quedó el interés por esos puestos de trabajo que tanto defendían? Es más, a pesar de que vendían sus discos de forma digital, supuestamente sin esos gastos para el libreto, el soporte, el transporte y el resto de asociados al soporte físico, seguían cobrando al consumidor absolutamente lo mismo que cobraban cuando tenían que sufragar esos gastos. Con el tiempo me di cuenta de que en realidad, el soporte digital favorecía mucho a las empresas, no sólo por no tener que sufragar estos gastos, sino porque además, no tenían a un intermediario que vendiera el producto (En este caso las tiendas de discos) y por lo tanto también ese margen de beneficios sería directamente para ellos. ¿Se han acordado las discográficas de todas las tiendas que han cerrado gracias a que ahora ellos venden directamente el producto por Internet?

Un caso muy ilustrativo de esto es el de la siempre ambiciosa industria del videojuego. Sony Playstation tiene en el mercado una consola que ha permanecido inmune al pirateo hasta hace muy poco (y aún así, es muy complicado y contraproducente la manipulación de este sistema por lo que su naturaleza es mayoritariamente la de producto “no pirateable”) Aparte de su mercado de juegos en formato físico, Sony cuenta con una tienda de juegos online donde vende la mayoría de los títulos de su catálogo en formato de descarga legal. Es curioso como esos juegos se venden a exactamente el mismo precio que tienen los juegos físicos, que ronda unos 50-60 euros, a pesar de todos los gastos que Sony se ahorra para su manipulación, grabación, edición de carátulas y transporte y distribución. Además, como en el caso de la música, los beneficios de los intermediaros van a parar a la propia compañía. Esto hace que, con el juego físico, la compañía gane mucho menos que con el juego digital, lo que ha llevado a que se apueste por hacer una gran serie de juegos que sean exclusivos para venta online, e incluso están a punto de sacar a la venta una consola que funciona prácticamente mediante la compra de juegos a través de su Store. Los usuarios aquí no tienen alternativa: o compran el juego online, y pagan una cantidad prohibitiva… o no juegan. Es más, con esta estrategia de venta, la compañía se asegura de dos cosas importantes: La primera es que son ellos los que controlan los precios del mercado. Es decir, cuando compramos un juego físico, en una tienda, puedes estudiar precios y comprarlo en un comercio que te lo ofrezca más barato. Incluso, puedes esperar un tiempo y comprarlo en una oferta, un saldo o una ganga. Con la venta online, Sony decide un precio de salida que se mantendrá igual en todo momento, a menos que unilateralmente decida rebajarlo eventualmente, por lo que definitivamente se acabaría eso de “busque y compare”. Por otro lado, con el formato digital la empresa elimina de un plumazo las “opciones postventa” del juego físico, que tanto parece que les molesta hoy en día: el poder prestarle el juego a un amigo y el poder hacer uso del mercado de segunda mano. Las tiendas de juego online venden una copia por sistema, con lo que nos vamos olvidando de sacarle partido al juego cuando ya nos cansemos de él. En definitiva, algo que en principio era perjudicial para el mercado del entretenimiento, ha sido mutado por sus propios detractores hacia algo que les beneficia mucho más de lo que tenían antes. Claro que, para que esto sea así, tienen que “educarnos” en esta nueva forma de consumismo. Tienen que transmitirnos la cultura de pagar para ellos continuar teniendo su estatus dentro de la industria.

Y eso es lo que ha ocurrido recientemente con el cierre de páginas web para la gestión de descargas  y la lucha encarnizada por aprobar la ley SOPA o la conocida ley Sinde en España: un último y desesperado intento de la industria cultural por mantener ese estatus que ha ido perdiendo. Apoyada por las instituciones públicas y criticada fervorosamente por servidores de servicios online, compañías telefónicas y una gran mayoría de empresas que viven de Internet, y como no, por los internautas. La industria sabe que es un trabajo duro y que no está dando buena imagen, y lo refuta el cambio de postura que la Casa Blanca ha realizado sobre la aprobación de la SOPA.  Algunos hablan del comienzo de una guerra en Internet. Voces que se alzan para una cultura libre contra voces que defienden sus empresas. Y en esta situación compleja, el máximo perjudicado va a ser el ciudadano de a pie.

¿Soluciones? No digo nada nuevo si propongo el consenso; que las empresas no tengan tantos beneficios escandalosos a favor de una cultura más abierta a todos. Spotify parecía un buen camino para aunar los intereses de ambos, y su modelo debería ser estudiado, tanto el público como el de pago, y ser aplicado a otros ámbitos. También optaría porque las entidades públicas defendieran llevar la cultura a todos, independientemente de sus ingresos, y eso se puede hacer mejorando y creando más (y perdónenme que sea reiterativo con el tema) bibliotecas y espacios donde acceder a los libros, a la música, al cine y a los videojuegos, con su respectiva contribución económica a las arcas de los creadores. Poder acceder a toda la cultura que necesitemos para formarnos y crecer sin tener que ser señalados por el dedo de la ambición como si fuéramos ladrones… ¿Es una utopía?

O tal vez la solución pasa por ser más sociables y volver a prestarnos los CDs y DVDs como hacíamos antes de que llegara Internet. Y yo, que soy consciente de que vivo anclado a una costumbre de los 90, la de coleccionar discos y películas, y darles pingües beneficios a la industria, podría estar dispuesto a pasarme a un nuevo sistema… siempre y cuando no pretendan seguir abusando de su ambición. 

jueves, 12 de enero de 2012

Las canciones de 2011 (IV)








Las canciones de 2011 Parte IV
AIRAN CASAS

Por fin con esta entrega llega el final de esta masiva selección de canciones del año. un año que ha dado mucho de sí.

Si te has perdido las entregas anteriores puedes verlas aquí:

Parte I      Parte II      Parte III


61-LMAFO feat Lauren Bennett & Goonrock - Party Rock Anthem

Party Rock Anthem es, como su propio nombre indica, el himno dance del año. Los encargados de habernos traído esta conocidísima canción son un dúo bastante friki y divertido que sacan lo mejor de sí en sus videos musicales… Siempre estrambóticos como ellos mismos.

62-The Saturdays - All Fired Up

All Fired Up fue la canción que trajo a The Saturdays a mi vida. Un ritmo terriblemente adictivo, contemporáneo y pop para una de las mejores canciones del año. On Your Radar es el mejor disco del grupo hasta la fecha, con canciones que gozan de dinamismo y una textura sonora excelente.






63-Alcazar feat. Dream Beats - Feel 4 You

Feel 4 U fue el regreso inesperado de Alcazar a las pistas de baile. El grupo dance sueco por excelencia lleva una trayectoria de fascinantes canciones de baile que han sobrevivido a los numerosos cambios en la formación. Con claras influencias de la música disco de los 70, Alcazar siguen rompiendo esquemas.


64-DJ Fresh feat Sian Evans – Louder

La voz de Sian Evans ofrece a esta pieza de DJ Fresh un acompañamiento perfecto para una estructura rítmica apasionante. El apoteósico final es una de las maneras más atrevidas de acabar una canción… Posiblemente ese final sea lo más importante de este single de música dance.

65-Cher Lloyd - With Ur Love (Ft. Mike Posner)

El estilo de Cher Lloyd, uno de los más originales que han surgido este año, se podría definir como una mezcla de urban con dance y pop. Es decir, es como meter a Nicki Minaj, Lilly Allen y Katy Perry en una licuadora…





66-Aqua - How Are U Doin

De las mentes que crearon Barbie Girls... y otros éxitos cartoony de los 90… De los mismos que volvieron el año pasado con un recopilatorio y Back to the 80’s… Sí, Aqua ha vuelto con un disco nuevo. Con los años han perdido algo de fuelle (Ya no estamos en los 90) Pero si echas de menos aquel estilo europop… What are you doin’?

67-Calvin Harris feat. Kelis – Bounce

Calvin Harris tal vez peque de demostrar mucha más talento en sus colaboraciones con otros artistas que en sus propios discos. 2011 fue testigo de dos grandes colaboraciones, la que hizo con Rihanna y esta genial pieza del más puro ritmo “Calvin” acompañado de la siempre genial Kelis. Si no rebotas con ella es que estás muerto.

68-Jessica 6 - White Horse

Uno de los descubrimientos del año, proveniente del fascinante y oculto mundo de la música indie, ha sido el de esta artista, que ahora en solitario encandiló a críticos con su trabajo “See the Light”. White Horse es el primer (y mejor) single. Pop elegante y con el toque de ambigüedad de su intérprete.





69-Calvin Harris - Feel So Close

Feel So Close es el último single del brillante álbum del artista británico Calvin Harris “Ready for The Weekend”, una colección de auténticas obras maestras del dance. Su fórmula es darle sentido a la música de baile (El sentido que debe tener este género)

70-Carlos Jean ft Nana Electric – Lead the way

Es curioso que en España no se aprecie tanto como debiese el talento de Carlos Jean como creador de música de baile. Con este primer single de su último “plan” del productor y DJ ha conseguido darle voz internacional a la (buena) música de baile que se hace en nuestro país. Lead the Way es un ejemplo perfecto al que debe mirar el mundo discográfico de este país.





71-Jessica Lowndes - I Wish I Was Gay

Jessica Lowndes, una de las protagonistas de la serie 90210, demostró en la pequeña pantalla su talento como cantante. Este polisexuado single es una reivindicación para los hombres que maltratan sentimentalmente a las mujeres, tal como Katy Perry había hecho con su “You’re So Gay”. ¡Viva la homosexcancionalidad!


72-Pink - Fuckin Perfect

Aunque parezca que ya no está de moda aquello de cantar a las virtudes de la diversidad, tan celebrado en los 90, Pink supo traer esas letras de aceptación y de superación personal al superficial mundo del pop con Fucking Perfect. Sentimental y crudo, pero reconfortante, el mensaje de que debemos estar orgullosos de cómo somos.


73-Paola & Chiara – Milleluci

Paola & Chiara, aparte de su lado más pop y sensual, siempre me han parecido buenas representantes de la música más profundamente sentimental italiana. Milleluci es una de esas canciones que ellas hacen, en las que le imprimen con su voz profunda un aire de nostalgia, de fascinación por los amores difíciles y tormentosos –pero necesarios para vivir- a la música pop.






74-Laura Pausini – Bienvenido

El primer single de Inédito, el último trabajo de Laura Pausini, fue un canto optimista y vitalista a la vida. La cantante, que nos tiene acostumbrado a sus baladas y canciones sentimentales, nos sorprendió de nuevo con este mensaje de bienvenida a todo lo bueno de la vida.


75-Ricky Martin - Lo Mejor de Mi Vida Eres Tú (Feat. Natalia Jimenez)

La etapa de Ricky Martin como “bomba latina” pasó de repente, y nos encontramos con un artista más profundo, con canciones más reflexivas y profundas que aquellas que le dieron la fama internacional. Su último disco es un reflejo de su última etapa vital, y se agradece este cambio de rumbo hacia algo con más corazón.


76-La Casa Azul - Todas Tus Amigas

Siempre admiraré la creatividad de Guille Milkyway y cómo creó esta fantasía sonora que es La Casa Azul. Todas tus Amigas fue el regalo que nos hizo en 2011, previo a su Polinesia Meridional. Se echa de menos aquella fantasía colorista de un grupo de chicos que cantaban al desamor, pero la nueva y psicodélica dirección que ha tomado La Casa no decepciona.






77-Fanny Lu – Fanfarrón

El descubrimiento latino del año ha sido la cantante colombiana Fanny Lu. Letras feministas, llenas de ese Girl  Power que se echa tanto de menos, con una versatilidad de estilos musicales, bañados en esas aguas latinas que siempre son atractivas y llamativas desde este lado del océano.






78-Paulina Rubio - Me Gustas Tanto

Puede que peque de pija o de niña mimada del pop, pero lo cierto es que sabe rodearse de la gente adecuada y sabe crear discos pop de calidad. Me gustas tanto, quitando esa declaración explícita de programa de corazón que le hace a su pareja, es una buena canción para fiestas y diversiones varias.


79-Laura Pausini - Jamás Abandoné

Una de las canciones de Laura Pausini que me han cautivado más y de forma más rotunda es Jamás Abandoné. Tal vez porque todos nos hemos ido alguna vez, y esta canción nos recuerda como fue ese momento de volver. Desde la sensibilidad de su voz y de su talento, Laura nos cuenta una historia universal que cada uno puede interpretar según su propia experiencia. Una joya.


80-Lady Gaga - Born This Way

Born This Way es el himno del año. Un grito a la autoestima, al amor propio y un antídoto contra la soledad y la discriminación. Lady Gaga quiso así celebrar lo orgullosa que está de sí misma, de que, a pesar de que nunca apostaban por ella, logró triunfar. Celebrar nuestro físico, nuestras capacidades, la manera en la que amamos o cómo queremos vivir la vida, antes las críticas y el odio de algunos que se empeñan en crear barreras y diferencias, es la respuesta básica a la vida. ¡Quiérete!